Nadie duda en que arrancar la sonrisa a un niño es una de las cosas más bellas del mundo y hacerlo cuando, además, están ingresados en un hospital y pasarán, previsiblemente, allí el día de Reyes, compensa doblemente. Cuatro jugadores del CF Fuenlabrada, Pachón, Marcos Mauro, David Borrás y Borja, en representación del resto de sus compañeros, acompañados del vicepresidente del club, Luis Miguel Fernández, y del gerente de la entidad, Pedro Díaz, y con la inestimable colaboración de ITC, disfrutaron de una mañana en la que hicieron una de las mejores jugadas de su vida: ver sonreir a un niño.
La mañana amaneció soledada pero fría, lo que no fue excusa para que los niños ingresados en el Hospital de Fuenlabrada recibieran los regalos. La visita fue magistralmente dirigida por Charo Rueda, jefa de Gabinete del establecimiento hospitalario, incomparable cicerone que, acompañada de Ángel, celador del centro que ayudó a transportar los regalos que habían traído a la sede del club los Magos de Oriente, acompañó a los representantes de la entidad durante toda la visita, que duró más de dos horas y en las que, tras cada puerta que se abría, se veía, además de agradecimiento, una momentánea alegría que ayudaba a aliviar la carga de tantas horas en el hospital.
Los recién nacidos tuvieron, quizás, su primer juguete, al igual que los neonatos, esos niños que, al nacer, han tenido algún tipo de contratiempo que les hace estar especialmente vigilados, de forma constante. Fue allí dónde su unió el director médico de la unidad de pediatría, el doctor García de Villaescusa, quien agradeció el gesto de la entidad y de los jugadores y se convirtió en un acompañante más de esa caravana humana de la alegría y la solidaridad. Por último, Pachón, Borja, Marcos Mauro y David Borrás, junto al vicepresidente y el gerente del club, visitaron la unidad de pediatría, con niños algo más mayores que, con una mezcla de timidez y sorpresa, recibieron el regalo de los Reyes Magos.
Los jugadores pudieron recibir, además, constantes palabras de ánimo y de felicitación por el buen momento del equipo, y muchos de los padres, además de formular el deseo de que sus hijos sean futbolistas en un futuro no muy lejano, valoraron la posibilidad de hacerse abonados y que sus hijos conozcan los colores del Fuenlabrada desde una tierna edad.
Cerca de la una de la tarde finalizaba una visita que se había hecho corta, con el agradecimiento y reconocimiento a todos esos estupendos profesionales que día a día velan por nuestra salud y que nos permitieron y facilitaron llevar la felicidad a quienes más los necesitan: los niños.